El otro centro, el Swadar, es bastante nuevo, lleva dos años y ha experimentado un gran cambio en tan poco tiempo, las mujeres que están acogidas allí forman dos grupos fundamentalmente, están algunas que son incapaces de vivir solas porque tienen alguna discapacidad de tipo mental, estas mujeres han sido rescatadas de las calles donde seguro que sufrían todo tipo de escarnios y donde comerían de la limosna de gente compasiva o de la búsqueda de algo que comer en las basuras, y están otras que sí se pueden recuperar para la vida normal en sociedad, se trata de chicas que han tenido algún problema con sus familias que las han rechazado por no estar de acuerdo con su elección de pareja, y luego se han visto abandonadas también por ese novio o marido que sus padres no querían.. Son mujeres que pasan por un periodo de profunda depresión de la que no pueden salir sin ayuda.
Las dos casas de acogida están muy próximas, una frente a la otra, las mujeres pasan a comer al comedor que construimos en el centro de los ancianos, esto es un aire nuevo para los abuelos que ven gente joven alrededor, y también puede hacer pensar a las chicas que no son las únicas que necesitan ayuda, solo que ellas pueden salir de allí.
Es estupenda la labor que están haciendo las encargadas del Swadhar, les enseñan a hacer manualidades que ponen a la venta para ayudar al sostenimiento del centro y que les puede servir para emprender un pequeño negocio cuando se vayan, pero sobre todo trabajan en que incrementen su estima personal. Me conmovió una obra de teatro que representaron sobre una chica que había huido con un chico porque sus padres se oponían a esa relación, pasado un tiempo y cuando la chica está embarazada el marido la abandona, pero una trabajadora social la encuentra y le habla del Swadhar donde podría estar y aparender algo con lo que ganarse la vida en un futuro, es decir, lo que les ha pasado a la mayoría de las jóvenes que están allí. En la obra participaba una anciana acogida en la ‘Old Age Home’ y que había sido una artista de teatro famosa en Orissa, la obra no era triste, le habían logrado dar un aire de comedia donde finalmente todo acababa bien, los abuelos reían y aplaudían, y las chicas también echando así fuera sus fantasmas. Había una bebé de una de ellas, gordita y bien cuidada que no pisaba el suelo, iba siempre de brazos de una en brazos de otra…, fue muy bonito. Ahí si que me alegraré si cuando volvamos ya no están esas chicas, porque querrá decir que han rehecho sus vidas. Como me alegraré de ver a esa mujer de edad indefinida que llora cuando nos ve pero nos explican que es de alegría o a esa otra que persigue a mis hijas para que le dejen los cascos para oir música, o a esa que no sabe expresarse hablando pero que el año pasado estaba hosca mirándonos seria desde un rincón y este año se acercaba con una sonrisa.
Recuerda que puedes colaborar desde http://www.migranodearena.org/asociacionamigos-de-orissa-1